L.C.F. Estrella Zentella /M.P.H

L.C.F. Estrella Zentella /M.P.H
Abrir el Corazón Para Sentir el Amor

lunes, 27 de agosto de 2012

La RISA, terapia que UNE a la FAMILIA

Si es cierto que los niños necesitan autoridad y disciplina, tampoco debe olvidarse que precisan de un ambiente familiar donde existan momentos y espacios para la risa, el humor y la diversión. Puede que como padres estemos tan centrados en ayudarles a portarse correctamente y a adquirir buenos hábitos, que se nos olvida que bromear y reír son terapias que acercan a la familia y crean un ambiente alegre. Los niños se encuentran en el período sensitivo para hacer del buen humor una forma de ser, una postura ante la vida. Fomentárselo les ayudará a contar con recursos para superar problemas y disgustos. Para todo padre es satisfactorio saber que sus hijos mayores recuerdan su infancia como una época feliz, unos años en que la risa ocupaba una buena parte de las tertulias familiares. Por esto, la actitud con que los padres asumen la vida y la educación de los hijos, es decisiva en el ambiente alegre que se cree al seno del hogar. Hogares poco risueños Los hijos necesitan un ambiente en el que habitualmente se esté de buen humor. Y, cuando no es así, ese hogar va cayendo poco a poco en un sopor parecido a la tristeza, que nunca es productiva ni libera de los problemas. Es preciso pensar si hacemos parte de aquellos padres que llegan cansados de trabajar y a quienes lo único que les apetece es ver la televisión, leer el periódico o jugar con el computador, cancelando a los hijos de su momento de ocio. O los padres que piensan que jugar y reír no es cosa de adultos o personas serias. O los padres buenos, tranquilos, nada gruñones... pero que habitualmente no suelen sonreír. Haga de la sonrisa un hábito Estar de buen humor no cuesta tanto y además es mucho más gratificante. Hay que esforzarse por sonreír, aunque a veces se haga difícil. Así acabará por enraizarse en el carácter un sólido sentido del humor. Los padres enseñan a reír a sus bebés al hacerles caricias, cosquillas, masajes y gestos graciosos... Sin embargo a medida que van creciendo, estas acciones van desapareciendo y en ocasiones se olvida el buen humor que existió al principio. Pero hay que recordar que los padres son los mismos y los chicos también, y quizá les sigue haciendo gracia esa mueca especial (cada uno tiene la suya) o alguna payasada imprevista. Es momento de reírse en familia con más frecuencia y con las más simples "tonterías": ante las preguntas impertinentes o ingenuas de los pequeños, ante el desastroso resultado de un pastel casero preparado por ellos… Ver a sus padres riendo habitualmente -y serios y preocupados cuando haga falta, aunque sin perder la serenidad- ayudará a los hijos a adquirir las bases de una personalidad segura. Como padre es un error pensar que si se muestra gracioso le restará autoridad ante los hijos. Para tener en cuenta Siempre hay "momentos tontos" a lo largo del día (viajes, colas en la tienda) que se pueden aprovechar para hacer reír a los hijos, recordando anécdotas divertidas, contando algún chiste, diciendo alguna frase ocurrente... Sorprenda a sus hijos con "locuras": por ejemplo actuando como Romeo y Julieta con su cónyuge, o haciendo voces raras imitando a ciertos personajes o con alguna broma en la cena. No hace falta gastar dinero para divertirse; es cuestión de creatividad e iniciativa. El humor y el optimismo son factores formidables para avivar la inteligencia. Proponga a sus hijos que organicen ellos una salida familiar, o una tarde especial... pero esté también dispuesto a hacerlo todo con sonrisa y buen humor. Puede ocurrir que los chistes que cuenten los hijos no le hagan gracia. Sin embargo escúchelos y ríase para que poco a poco vayan aprendiendo a soltarse. Hay que enseñarles a disfrutar de las cosas sencillas y cotidianas presentes en la vida. Hacer de un simple paseo dominical toda una aventura, disfrutar de la conversación o de una cena... Para todo ello hay que pasarlo bien en familia. También hay que dejarles claro que la vida no es sólo reírse a todas horas; hay situaciones (visitas, momentos de descanso) en las que hay que saber comportarse, lo mismo que hay conversaciones serias (por ejemplo, sobre los estudios).

martes, 21 de agosto de 2012

Enseñar a los niños el optimismo y la alegría

Algunos chicos a pesar de su prematura edad, han perdido lo más bello que tiene la niñez y la juventud: la alegría. Tal vez las condiciones del ambiente han ayudado a que esto suceda, pero hay que prender las alarmas ante el aburrimiento y las caras largas de algunos de ellos, a pesar de tener todo para ser feliz. La felicidad es un aprendizaje como cualquier otro. Puesto que en gran medida, la felicidad depende de la propia actitud y voluntad para alcanzarla y no como se suele pensar que la felicidad está sujeta a factores externos. De ahí el llamado a educar a los hijos en ambientes positivos y alegres, teniendo en cuenta que son como esponjas que absorben el clima emocional que les rodea. La familia como escuela de la felicidad La familia es el espacio por excelencia donde se cultivan los valores y se forja la personalidad, siendo determinante para el desarrollo humano. Es en este contexto donde las personas aprenden cómo es la vida y con ello las actitudes ante ésta, siendo el optimismo el mejor camino. “Los chicos absorben como esponjas el clima emocional que pueda expresarse en el hogar. Si les mostramos con el ejemplo que alimentamos las emociones positivas, a medida que se vayan desarrollando, crecerán fortaleciéndose y dejando de ser propensos a experimentar emociones negativas, y serán ellos generadores de climas emocionales positivos y optimistas”. Asegura en sus columnas María Laura Cortés, psicóloga y coach argentina. Los expertos dicen que la enseñanza de la alegría parte de los valores como el perdón, la solidaridad, la confianza, la construcción de relaciones empáticas y el amor. Igualmente resaltan la importancia de transmitirles a los hijos el valor de los sueños y la capacidad de sacar provecho de las situaciones difíciles. Estrategias para educar en positivo Las siguientes son recomendaciones a tener en cuenta en la educación de los hijos, siendo una labor constante y permanente para logre tener la incidencia necesaria en el proceso educativo: Enseñarles a los hijos a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, de las situaciones sencillas pero enriquecedoras, de los regalos que nos da la naturaleza… Hay que volcar la mirada hacia el tablero blanco sin detenerse en el minúsculo punto negro. Invitar a los hijos a que valoren la vida con sus días de color y sus días grises, poniendo una actitud positiva y sacando provecho de las situaciones difíciles. Enfatizar en realizar adecuadamente los procesos, más allá de los resultados obtenidos. Hacerle mayor énfasis al esfuerzo y la perseverancia. La gratitud es una de las vías que conducen a la felicidad. Es importante enseñarles a los hijos a agradecer todo lo que reciben y que por momentos se les hacen invisibles: los alimentos, la familia, los amigos, la posibilidad de estudiar, de compartir con otros, de aprender, de respirar… Para fomentar este valor, se aconseja que los hijos observen las experiencias de personas con menores posibilidades que las suyas y aún así son alegres con la vida que tienen. La autoestima es otro elemento determinante para ser feliz. Educar a los hijos bajo el amor, la autoridad asertiva, la seguridad en ellos mismos y la auto aceptación, serán primordiales en esta misión. Brindarles las herramientas para que sepan afrontar sus propios retos, dejando que sean ellos los que resuelvan a la medida de sus posibilidades; cada edad tiene sus desafíos. Del mismo modo hay que dejar que se equivoquen y que desarrollen la capacidad para tolerar sus frustraciones. Proveer un ambiente alegre, optimista, en el que diariamente haya espacio para el juego, las risas y el humor; es tan beneficio para los adultos como para los chicos. El sentirse amado es otra de las fuentes de la felicidad. Los padres deben expresar el amor a sus hijos a través de gestos cariñosos como abrazos, besos, caricias… tanto a las hijas como a los hijos varones. Está claro que para lograr que los hijos sean alegres y optimistas, los padres deben poner toda su voluntad para lograrlo, y cuanto más temprano comience esta labor mucho mejor. Igualmente no se debe bajar la guardia a medida que los hijos crecen; la adolescencia a pesar de ser una etapa con altibajos, es cuando los hijos más necesitan de un ambiente positivo, comprensivo y alegre.

viernes, 17 de agosto de 2012

MAS DEPORTE y menos videoJUEGOS

El sedentarismo que predomina en los niños y jóvenes de esta época, es hoy un tema de preocupación. Los expertos advierten de los peligros de un estilo de vida en el que la actividad física ha sido desplazada por los videojuegos y demás “gadgets” tecnológicos. Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud señala que casi un tercio de los niños del mundo son sedentarios. Esto se debe en gran parte, a que cada vez los niños y adolescentes dedican más horas a las pantallas (tabletas, computadoras, móviles, televisión, consolas…) y menos a las actividades donde está de por medio el ejercicio físico. Por desgracia, este fenómeno está contribuyendo al aumento de la obesidad y a la aparición de enfermedades como diabetes y estrés a tempranas edades. Beneficios del deporte El ejercicio es fundamental en los niños y más aún en los adolescentes. En la infancia la actividad física permite fortalecer los músculos y huesos, beneficia el crecimiento, controla el peso, disminuye el riesgo de padecer diabetes, libera energía lo que ayuda a mejorar la concentración en los estudios y también favorece la calidad del sueño. El Dr. Milton Mazza, médico especialista en actividad física, explica en un artículo publicado por la revista Diabetes al Día que “los estudiantes sanos y físicamente activos son más propensos a estar más motivados académicamente, ser atentos y exitosos. Igualmente, la competencia física desarrolla la autoestima a cualquier edad.” En la adolescencia, el deporte juega un papel prioritario, puesto que en este periodo de ajuste hormonal, el ejercicio resulta ser un liberador de la ansiedad y energía. Además el deporte promueve un estilo de vida sano y por eso mismo previene que los jóvenes caigan en adicciones. Más allá de los tantos beneficios para la salud física y mental, el deporte también brinda lecciones para la vida como por ejemplo aprender a ganar, a perder y a trabajar en equipo; refuerza valores como la solidaridad, la disciplina, el esfuerzo, la persistencia para lograr las metas, entre otros. La personalidad y el ejercicio Según explica el Dr. Mazza es importante que los padres entiendan las preferencias deportivas de sus hijos de acuerdo a su personalidad; “las características de la personalidad, la genética y la habilidad atlética se combinan e influyen en la actitud de un niño con respecto a su participación en deportes y en otras actividades físicas, particularmente a medida que se hacen mayores”. El especialista describe tres tipos de personalidad y su relación con el deporte: El que no es deportista. Este tipo de niño puede que no tenga habilidad atlética o el interés necesario, o ambos. El deportista promedio. Este tipo de niño está interesado en el deporte pero no es una estrella en el deporte y corre el riesgo de sentirse inferior en un ambiente atlético competitivo. El atleta. Este tipo de niño tiene la habilidad atlética, está comprometido con un deporte o una actividad y probablemente invierta tiempo en practicar y en ser competitivo. Si el padre comprende el concepto de los tipos de temperamento y forma física, será más fácil ayudarle al hijo a que encuentre las actividades adecuadas y además se sienta a gusto con ellas. “Un niño atleta, por ejemplo, querrá ser parte del equipo de fútbol mientras que el deportista promedio querrá solamente jugar con la pelota en el jardín o en el garaje de su casa. El niño que no es atleta probablemente necesite la ayuda y la motivación de los padres para hacer ejercicio o deporte. Esa es la razón por la que es importante motivar y dar el ejemplo a los niños a que permanezcan activos aunque no sean los mejores en un deporte determinado.” Puntualiza el Dr. Mazza. Independiente de la personalidad del hijo, hay que aclarar que todos los niños deben ser físicamente activos. De la actitud de los padres depende en gran parte que los niños y jóvenes desarrollen el gusto por el deporte. ¿Qué tanto los motivas? Si en la familia no se promueven hábitos de vida sana, será muy difícil que los hijos lo aprendan por fuera de este entorno. De ahí la necesidad de animarles desde pequeños a realizar actividad física, proveerles los medios para que dediquen tiempo diario al ejercicio, mostrar una actitud positiva, darles ejemplo y presentar el ejercicio como una opción divertida para tener una mente sana en cuerpo sano. Igualmente habrá que controlar el tiempo que los hijos dedican a los pasatiempos electrónicos.

4 reglas de ORO para EDUCAR a los Hijos en Sexualidad

Educar a los hijos en aspectos relativos a la afectividad y sexualidad no debe constituir una carga pesada y difícil; más bien debe ser una ocasión para disfrutar la vida familiar y enriquecer la vida cotidiana. Los padres de familia son los primeros y principales educadores de sus hijos, también en estos temas. Los expertos hablan de cuatro criterios claves que hay que manejar en cuestión de educación sexual. Primera regla: Llegar a tiempo En este aspecto es mejor no engañarse: nuestros niños saben mucho más de lo que creemos, por eso es mejor hablar “una hora antes” que “cinco minutos tarde”. Ahora los niños desde tempranas edades manejan toda clase de temas, gran parte se debe a la facilidad que hay para acceder a la información a través de las nuevas tecnologías. Este hecho ha llevado a que los niños y adolescentes investiguen por ellos mismos, hallando la mayoría de las veces una información distorsionada acerca de lo que realmente es la afectividad y la sexualidad. Así que la primera fase de la comunicación con los hijos, debe ser dedicada a escuchar lo que piensan y dicen, o a interpretar sus silencios ante ciertas situaciones. A través de la escucha, se podrá formular las respuestas que los hijos quieren saber. Por eso la necesidad de crear relaciones cercanas con los hijos, de forma que sean los padres los primeros en enterarse de lo que les sucede, así sean cuestiones triviales; después serán unas más serias. Si ante estas primeras inquietudes, los niños encuentran acogida por parte de sus padres, entonces los hijos confiarán en esta fuente para futuras inquietudes sobre sexualidad. Del mismo modo, los especialistas insisten en que no se trata de dar una sola charla sobre sexualidad, sino que se debe hablar frecuentemente sobre ello: “Los hijos viven en un entrono que les comunica continuamente mensajes contradictorios sobre la sexualidad humana; con frecuencia contrarios a los valores que usted desearía transmitirles. Por eso, es importante que les comunique sus valores con un lenguaje lo más cercano posible. La evasión de temas provocará una curiosidad exagerada en sus hijos, llevándoles a buscar las respuestas en fuentes que podrían ser perjudiciales.” Explican los expertos a cargo del proyecto de Educación de la afectividad y de la sexualidad humana desarrollado por la Universidad de Navarra y creadores del sitio Educarhoy.com. Segunda regla: Hablar con claridad Se debe dar una información clara, es decir, llamar a las cosas por su nombre pero con respeto. Alfonso Aguiló, reconocido autor de educación familiar dice: “No es recomendable recurrir a la fábula –hablar de cigüeñas, de que los niños vienen de París, o historias semejantes– para escapar de las dificultades que lleva consigo la educación sexual. La naturaleza humana aspira a la verdad y el niño o la niña, por pequeños que sean, tienen derecho a ella.” Se ha notado que los padres sienten demasiado temor de afrontar este tipo de temas y por ese mismo temor, suelen enredar sus explicaciones al punto que los niños quedan más confundidos que antes de la charla. Por lo tanto, en este aspecto es fundamental que los padres se preparen y lean sobre el tema, hablen con otros padres de sus experiencias y tengan una consulta con los sicólogos del colegio. Lo importante es valerse de fuentes confiables y bien orientadas. Tercera regla: Brindar la información de forma gradual No se explicarán los mismos temas ni los mismos detalles a un niño de 6 años que a un adolescente de 14. La información deberá ir nutriéndose a medida que los hijos van creciendo y van reclamando mayor interés. En cuanto a los más pequeños, es recomendable preguntarles qué quieren saber y a partir de ahí darles una explicación básica sin mayores detalles, esto con el objetivo que lo pueda entender y queden tranquilos porque se les ha brindado la información que ellos solicitaban. Cuarta regla: Abarcar todos los aspectos, no sólo los físicos La educación afectiva y sexual debe abarcar la totalidad del ser humano, no sólo los aspectos físicos: “Se trata de preparar a los jóvenes para el amor. Aunque le hagan una pregunta sencilla, es preciso contestar de manera integrada. Hable del `cómo´, pero también del `porqué´ de la sexualidad. (…) La sexualidad tiene que ver con nuestra autoestima y felicidad. Somos seres sexuados masculinos o femeninos destinados a amar. La sexualidad sana tiene que ver con nuestro crecimiento y maduración personal armoniosa.” Añaden los expertos de Educarhoy.com. Una adecuada educación afectiva-sexual puede marcar la diferencia en la vida de una persona, por eso es una responsabilidad exclusiva de los padres. Por último, no se nos ha de olvidar la regla básica de la educación, instruir con el ejemplo; ser coherente con la idea de la sexualidad que se les transmite a los hijos y vivirla en concordancia.

Que el trabajo no destruya a la Familia

El trabajo dignifica al ser humano y es el medio para proveerle el bienestar material a la familia. Pero no siempre resulta fácil para el hombre y la mujer lograr este equilibrio trabajo-familia, teniendo en cuenta las exigencias del mundo empresarial que hoy rigen. Las siguientes recomendaciones pretenden servir de reflexión y hacer un alto en el camino para pensar en el negocio más importante de la vida: la familia. Ser eficientes durante las horas laborales: Durante la jornada ordinaria se debe poner toda la concentración y empeño, de modo que estas horas sean lo más productivas posibles y así poder culminar a la hora indicada para irse a casa. Para lograr este propósito es importante eliminar los llamados “ladrones del tiempo” como son: la falta de delegación, las reuniones largas y mal preparadas, la impuntualidad, la poca organización de las actividades, las conversaciones inoficiosas, entre otros. Establecer límites y prioridades: La familia es el cliente más importante, por lo tanto debe tener su lugar en la agenda con carácter prioritario y sin opción de ser desplazados por asuntos del trabajo. Para velar porque este compromiso sea inamovible, se sugiere establecer citas con fecha y hora, como si se tratara de cualquier compromiso profesional. Esto implica además aprender a defender este espacio, muchas veces habrá que decir “no” a eventos o invitaciones que no son determinantes para la vida profesional y al contrario, sí son de gran provecho en el hogar. No llevar trabajo para la casa: Sólo en circunstancias extremas que así lo requieran, los expertos recomiendan no llevar trabajo para la casa. Hay que aprender a culminar las tareas laborales para poder disfrutar de la familia, sobretodo en esta era de las comunicaciones hay que “desconectarse”: apagar los móviles, no mirar el correo, apartarse de la computadora... En ocasiones esto se convierte en hábito y poco a poco se va deteriorando el espacio familiar. Compartir los triunfos y las dificultades: No es justo llegar al hogar malhumorado, a causa de las dificultades del trabajo. La pareja es un apoyo y la persona más indicada para escuchar y tal vez brindar un consejo cuando se presentan estas situaciones, pero siempre bajo los términos de respeto, confianza y amor. Confesarle al esposo(a) que se tienen líos laborales -grandes o pequeños, pero que igualmente le quitan el sueño- permitirá que fluya la comprensión y la empatía en la pareja, evitando así muchos conflictos. Hay que tener en cuenta que ante un comportamiento agresivo o retraído sin explicaciones, la imaginación no tarda en comenzar a volar… Estar en casa; con cuerpo y alma: Algunos padres caen en el error de llegar a casa a ver televisión o a sumergirse en las profundidades de la web. Cuando se está en casa, se debe dedicar tiempo de calidad tanto al cónyuge como a los hijos. La cena por ejemplo, es un momento especial para sentarse todos juntos en la mesa y comentar las experiencias que cada uno vivió en el día, o si no es esta ocasión, debe existir otro espacio que permita el diálogo y esparcimiento en familia -realizar actividades deportivas, ir al parque, dar un paseo, etc.- en fin, cada grupo familiar define qué va mejor de acuerdo a su estilo; lo importante es evitar que todos lleguen a casa a encerrarse en sus habitaciones. Ojo: hay que luchar por ser una familia “unida” y no una familia “junta”. Tiempo a solas con el cónyuge: no es sólo un consejo, es el fruto de investigaciones que demuestran que una cita semanal con el esposo(a) sin hijos y sin distracciones, une a la pareja y la fortalece, lo que se traslada en beneficio para los hijos.

Fomentar la Autoestima de los Niños

La autonomía es la base de aprendizaje durante toda la vida. Se fortalece a medida que los niños se van dando cuenta de que la responsabilidad por sus acciones les pertenece a ellos mismos. Pero para ello, es indispensable que padres y educadores se comprometan para educar a los niños en dicho valor. He aquí unas ideas que contribuirán a este logro: Tanto en la casa como en el colegio, los niños necesitan responsabilidades como: Recoger el desorden de su cuarto, vestirse solos, comer solos, llevar el plato a la cocina, empacar el morral del colegio etc. Si su niño se equivoca, hable con él sobre lo que pasó, qué consecuencias debe enfrentar y qué se puede hacer la próxima vez. Ser claros y consecuentes con las reglas que imponemos en el hogar. Los límites deben ser claros y con consecuencias lógicas. Enseñarles a esperar su turno. Estimularlos con comentarios positivos sobre sus logros (por pequeños que sean). Limite los regalos para ocasiones especiales, no para premiar buenos comportamientos. Involúcrelos en la compra y elaboración de la lonchera. Invítelos a participar en la planeación de eventos y paseos familiares. Enséñeles información sobre ellos mismos y su familia: teléfono y dirección del hogar, profesión de papá y mamá etc. Invite a sus amiguitos a casa y deje que vayan a otras casas de visita. Déjelos que se equivoquen, aún en las tareas. Permítales manejar su propio tiempo libre. Limite el tiempo y los programas de TV y converse con ellos sobre lo que ven. Establezca horarios y rutinas claras. Confíe en las capacidades de los niños. Exija una hora de dormir que les proporcione nueve o diez horas de sueño. ¿Que actos de autonomía puede hacer una niño en sus primeros años escolares? Un niño de 5 años está en capacidad de: Limpiarse después de entrar al baño. Sonarse. Lavarse y secarse las manos. Sentarse correctamente en la mesa. Recoger, organizar y limpiar después de jugar. Empacar el morral para el colegio. Escoger ellos mismos su ropa. Llevar la ropa sucia al lugar destinado para ello. Lavarse los dientes con supervisión. Vestirse y desvestirse sin ayuda. Un niño de 6 años está en capacidad de: Además de las anteriores, de: Reconocer sus errores y disculparse. Hacer las tareas sin ayuda (pero con supervisión). Levantar el aro del sanitario (los hombres). Usar los cubiertos y la servilleta al comer. Sentarse a hacer las tareas en el horario establecido sin que se le recuerde. Bañarse y vestirse solo. Peinarse solo. Recordar el número telefónico de su hogar y el de los familiares más allegados. Un niño de 7 años está en capacidad de: Además de las anteriores, de: Amarrarse los zapatos. Mantener su habitación limpia y organizada. Dar y traer razones. Dar cuenta de sus cosas. Administrar una mesada semanal. Colaborar con las tareas domésticas. Solucionar sus propios problemas cotidianos explorando distintas estrategias. Memorizar las rutinas domésticas. Levantarse con el despertador y alistarse para el colegio solo.

Creatividad

La creatividad es la capacidad de crear, de imaginar, de plasmar pensamientos frescos, nuevos, renovadores en cualquier área de la vida. ¿Por qué te hablo de esto? Porque creo que es importante que la desarrolles -si no lo haces ya-; es importante que sin que cuente la edad que tengas, comiences a pensar en la posibilidad de expresarte de forma distinta a la usual. Es decir, sé que tienes muchas cosas -bonitas y no tan bonitas- por decirte y por decirle a las personas de tu pasado o de tu presente, pero a veces esto no es posible por muchas razones y lo que tienes a la mano, lo que siempre te hará bien será llevar estas palabras no expresadas a otro campo para dejar en ti, una huella de ellas. En la hermosa película de Wayne Dyer -The shift- aparece una mujer que se dedicó sólo a ser madre y se olvidó por completo de que en sus mejores tiempos veía belleza en los bosques y la pintaba. Entre todas las cosas que a diario hacía para su familia, se olvidó de que había una artista en su interior y un día después de algunos momentos de claridad, esto regresó a ella y comenzó a pintar. Volvió a empezar. Volvió a crear. ¿Estás dejando marchar los días sin comunicarte con el mundo de la forma que tú sabes? ¿Tienes por ahí algún talento guardado? Tal vez nadie te ha dicho que lo tienes pero está ahí pendiente de ti y de que le prestes atención. Esas son las señales que no debes pasar por alto. Si la conciencia te habla, escúchala. ¿Qué es lo que te gustaría hacer?

miércoles, 1 de agosto de 2012

Quién Es LOUISE HAY

Recientemente apodada "lo más cercano a una santa viviente" por la prensa Australiana, Louise L. Hay es también conocida como una de las fundadoras del movimiento de auto-ayuda. Su primer libro Sana Tu Cuerpo fue publicado en 1976, mucho antes de que estuviera de moda discutir sobre la conexión mente y cuerpo. Corregido y ampliado en 1988, este best-seller introdujo sus conceptos a las personas de 30 países y en 23 idiomas diferentes. A través de sus técnicas de sanación y filosofía positiva, millones de
personas han aprendido como crear más de lo que quieren en sus vidas, incluyendo más bienestar en sus cuerpos, mentes y espíritus. La filosofía personal de Louise Hay fue forjada por su tormentosa crianza: una niñez inestable y pobre, y una adolescencia marcada por el abuso. Nació en Los Ángeles en el año 1927, tenía solo 18 meses de edad cuando sus padres se divorciaron. Ella se quedó con su madre, una mujer pobre que para sobrevivir, comenzó a trabajar como empleada doméstica, y luego se casó con un hombre duro y violento de origen alemán. Cuando Louise tenía 5 años, un vecino alcohólico la violó, y sus padres le dijeron que había sido su culpa. Así que la culpa se agregó a las traumáticas consecuencias de su terrible experiencia, y aún cuando el violador fue condenado a 16 años de cárcel, ella temía que él volviera para vengarse de ella. Cuando tenía 10, su padrastro paró de golpearla y comenzó a abusar de ella sexualmente. Cinco años después Louise decide que no puede soportar ningún abuso más y se escapa de su casa. Toma trabajos serviles para mantenerse y, necesitada de amor pero con falta de autoestima, ella se burla teniendo relaciones sexuales con cualquiera que le dé algo de atención. A los dieciséis queda embarazada, luego da en adopción a su beba recién nacida a una pareja que no tenía hijos, y nunca más la vuelve a ver. Luego de esto Louise vuelve a casa y se lleva a su madre con ella a Chicago, dejando a su media hermana más chica con su padrastro. Luego de vivir en Chicago por algunos años, Louise se muda a la ciudad de Nueva York, donde encuentra un buen trabajo como modelo. Su vida parecía mejorar de afuera pero habiendo estado acostumbrada a ser despreciada y abusada, continuaba teniendo muy baja autoestima. Sin embargo, se casa con un hombre de negocios inglés rico y educado que la hace feliz por 14 años, antes de dejarla por otra mujer. Louise Hay comenzó lo que se convertiría en el trabajo de su vida en 1970 en la ciudad de Nueva York, cuando para sobrellevar su momento difícil, comenzó a inclinarse a prácticas espirituales tales como la meditación trascendental y a asistir a los encuentros de la Iglesia de la Ciencia Religiosa y comenzó el entrenamiento en el programa para convertirse en ministro. Se convirtió en una oradora popular en la iglesia, y pronto se encontró aconsejando clientes, lo cual rápidamente floreció en una carrera de tiempo completo. Luego de varios años, comenzó a estudiar las causas psicológicas y espirituales de la enfermedad, compiló una guía referencial detallando las causas mentales de las dolencias físicas y desarrolló pautas de pensamiento positivas para revertir la enfermedad y crear salud. Esta compilación la hace decidirse en 1976 a escribir un libro sobre el tema Sana Tu Cuerpo, conocido afectivamente como "el librito azul" el cual se convertiría más tarde, en uno de sus títulos más vendidos. Ella comenzó a viajar por los Estados Unidos, dando conferencias y facilitando talleres sobre amarse a sí mismo y sanar nuestras vidas. Luego, un día, le diagnostican cáncer en el área vaginal. Esto no le produjo ninguna sorpresa, dados sus antecedentes de abuso sexual. Ella sabía que el cáncer es una manifestación externa de un profundo resentimiento que se anida por largo tiempo, hasta que literalmente devora el cuerpo. Se da cuenta que aún tenía rechazo para dejar ir la rabia y el resentimiento que sentía hacia todos los otros por la infancia que le había tocado. Sin embargo, sabiendo que el cáncer es algo que se cura desde adentro, primero convenció a su médico para posponer la operación por tres meses. "Si me opero para sacarme el cáncer y no limpio el proceso mental que lo creó, entonces el médico seguirá cortando pedacitos de Louise hasta que no haya más Louise para cortar", recuerda ella, "y no me gustaba la idea". Aquí Louise Hay puso su filosofía a prueba. Ella desarrolla un programa intensivo: afirmaciones, visualización, limpieza nutricional y psicoterapia. Comenzó a leer muchos libros sobre los métodos alternativos de sanación y visitó terapeutas alternativos. Practicó reflexología y con la ayuda de un buen terapeuta, sacó su bronca reprimida con almohadones y colchones. Mientras tanto, para liberar su cuerpo de las toxinas, se practicó terapia colónica y siguió una dieta vegetariana estricta. Todas estas prácticas externas eran solo un reflejo de la limpieza interna que estaba sucediendo. Ella aprendió a amarse a sí misma, a dejar ir el resentimiento que era la causa real de su enfermedad, pudo perdonar a las personas que abusaron de ella, particularmente a su padrastro y a su madre, y pudo sentir compasión por ellos. Seis meses después, el cáncer había desaparecido completamente. Estaba completamente sanada del cáncer. Se sanó milagrosamente del cáncer, sin cirugía o quimioterapia. Ahora es una prueba viviente de que aún una enfermedad "incurable" puede ser sanada si cambiamos la forma de pensar, creer y actuar. Luego de su extraordinaria recuperación, en 1980, Louise Hay, deja Nueva York para volver a mudarse nuevamente a su nativa California del Sur, donde continúa ayudando gente con sus métodos desarrollados a través de su experiencia. Fue aquí que empezó a poner los métodos de sus talleres en papel, y en 1984, publica su libro más importante, Usted Puede Sanar Su Vida. En él Louise Hay explica cómo es posible sanar nuestro cuerpo y nuestro espíritu cambiando nuestras creencias limitantes enraizadas sobre nosotros mismos. Nuestras creencias e ideas sobre nosotros mismos a menudo causan nuestros problemas emocionales y nuestros males físicos, y como, usando ciertas herramientas, podemos cambiar nuestros pensamientos – y nuestras vidas – para mejor. Usted Puede Sanar Su Vida, alcanzó la lista de best- sellers del New York Times y permaneció allí por 12 semanas consecutivas. Se han vendido arriba de tres millones de copias de Usted Puede Sanar Su Vida en 30 países a lo largo de todo el mundo. Gracias al enorme éxito de su libro, comienza una compañía editora propia, HAY HOUSE, que comenzó como una pequeña aventura en el living de su casa y se ha convertido en una corporación próspera con una ganancia anual de alrededor de tres millones de dólares, vendiendo más de diez millones de libros y cintas. Los autores de Hay House incluyen notables autores del movimiento de auto-ayuda tales como Wayne Dyer, Barbara De Angelis, Joan Borysenko, Bernie Siegel, Susan Jeffers, Alan Cohen y Stuart Wildeentre otros. Louise Hay también estableció la Fundación Hay y el Fondo de Caridad de Louise Hay, organizaciones sin fines de lucro que apoyan a varias organizaciones diversas, incluyendo aquellas que tratan con el SIDA, mujeres golpeadas y otros individuos desventajados en nuestra sociedad. En 1985, Louise Hay comenzó su grupo de contención famoso, The Hayride, con seis hombres diagnosticados con SIDA. Alrededor de 1988, el grupo se había convertido en una reunión semana de 800 personas y se había mudado a un auditorio en Santa Mónica. Una vez más Louise Hay había comenzado un movimiento de amor y contención, mucho antes de que la gente comenzara a usar cintas rojas en sus solapas. Fue durante este tiempo que escribió el libro SIDA: Un acercamiento positivo basado en sus experiencias con este grupo poderoso. Vivir. Reflexiones de nuestro viaje por la vida, fue publicado en 1995, seguido por el libro y programa en cinta El Mundo Te Está Esperando, Las novedades más recientes de Louise Hay incluyen Sana Tu Cuerpo de la A a la Z, Pensamientos Poderosos para Adolescentes (no traducido al español), Meditaciones para Sanar tu Vida, Sabiduría Interior,(no traducido al español), Usted Puede Sanar Su Vida: Guía de acompañamiento,(no traducido al español), Ama Tu Cuerpo, (no traducido al español). Recientemente Louise se ha arreglado para dejar de trabajar 10 horas al día los siete días de la semana para permitirse más tiempo para disfrutar de la vida en su casa hermosa en San Diego, rodeada de un acre de tierra donde ella misma cultiva vegetales orgánicos y flores y donde cría animales domésticos. En la actualidad Louise Hay está dedicando tiempo a cuestiones de la mujer y disfrutando el jardín de su casa en San Diego, California. "Ha sido difícil hacerme tiempo para mí" recuerda "Tuve mucha culpa. Mucha gente decía que me necesitaba…y es difícil hacerse tiempo para uno cuando la gente dice esto. Pero es esencial. Si no me amo a mi misma y no me cuido lo mejor que puedo, no puedo realmente ayudar a otros." El mensaje de sanación de Louise Hay ha sido el tema de muchos artículos de periódicos y revistas. Ella ha aparecido en televisión en todo el mundo, y su columna mensual, Querida Louise aparece en más de 50 publicaciones en todo Estados Unidos, Canadá, Australia, España y Argentina. Sin embargo, habiendo decidido tomarse más tiempo para sí misma y no siendo universitaria graduada, Louise ha puesto también su energía en entrenar médicos, psicólogos y personas dispuestas a ayudar de todo el mundo que se han certificado para incorporar sus enseñanzas en la práctica profesional y que enseñan su filosofía. Desafortunadamente, como sucede a menudo, esto ha causado una "dilución" de los principios originalmente enseñados por la propia Louise que hizo que ya no se certifique más gente, pues las personas no toman seriamente, con compromiso e integridad las enseñanzas y algunas personas no respetan la seriedad de prepararse intensamente para poder ayudar a otras personas y teniendo una lectura muy básica de sus libros y sin práctica personal pretenden desarrollarse en su método, pues no se trata de pagar solamente miles de dólares para obtener un certificado autorizado. Sin embargo, los principios básicos de la filosofía de Louise Hay aún son importantes, pues han cambiado la forma de pensar de mucha gente y, aunque fueron tomados esencialmente de la filosofía del Nuevo Pensamiento, han sido el pivote de la Nueva Era por mucho tiempo. La premisa básica es que todos somos 100% responsables de todo lo que nos "pasa". Todos creamos nuestras experiencias a través de los pensamientos y sentimientos, pero negamos nuestro poder culpando a otros por nuestras frustraciones. De hecho nuestra vida no es más que un reflejo de nuestro estado mental: si en nuestra mente hay paz, armonía, balance, entonces nuestras vidas pueden solamente ser armoniosas, pacíficas y balanceadas. Lo que pensamos, entonces, se manifiesta en nuestras vidas. Louise explica que si todo esto suena absurdo, imposible para nosotros, es porque desde que somos niños, los "adultos" que hay en nuestras vidas – sintiéndose infelices, temerosos o enojados con la vida – nos han pasado sus sentimientos de impotencia y muchas ideas negativas sobre nosotros y el mundo. Louise Hay dice que, cuando nosotros nos convertimos en "adultos", tendemos a recrear el entorno emocional que era típico en la vida de nuestra familia, y perpetuar, en nuestras relaciones, el mismo tipo de relación que teníamos con nuestros padres. Además nos tratamos a nosotros mismos exactamente igual que como nos trataron nuestros padres. Si nos dijeron que todo lo hacíamos estaba mal y que siempre era nuestra culpa si algo malo pasaba, entonces continuaremos castigándonos aún cuando somos grandes. Si, por el contrario, hemos sentido el amor y la contención cuando éramos niños, continuaremos amándonos y conteniéndonos. De cualquier manera, no hay razón para culpar a nuestros padres por nuestros problemas, porque ellos recibieron un trato similar de sus padres, así que también ellos son víctimas de víctimas. Ellos hicieron lo mejor que pudieron, pero no pueden enseñarnos algo que no saben. Louise también dice que elegimos a nuestros padres antes de nacer, porque ellos representan los patrones mentales limitantes que tenemos que superar para continuar nuestra evolución en la Tierra. Por otra lado perdonarlos es igualmente importante como perdonarnos a nosotros mismos por el sufrimiento que nos hemos puesto sobre nosotros. El resentimiento es un enorme obstáculo para nuestra evolución interior. Así que lo que elegimos pensar en este mismo momento es esencial, porque nuestro futuro florecerá de éstos pensamientos. De hecho nuestras experiencias son los efectos externos de los pensamientos que formamos en nuestras mentes. Y en cada momento podemos elegir pensar cambiar un pensamiento porque, como dice Louise, "El momento de poder es siempre en el presente". Es en el momento presente que toman lugar todos los cambios en nuestra mente. No importa por cuento tiempo nos ha sonado una pauta negativa de pensamiento, sobre una enfermedad, o sobre una relación no satisfactoria, siempre podemos elegir cambiar aquí y ahora. De acuerdo con Louise, si no somos felices es porque pensamos que no nos merecemos la felicidad, pues la desaprobación que encontramos cuando éramos niños se ha convertido en una parte integral, aunque inconsciente de nuestra forma de pensamiento. Y cuando más frustrados nos sentimos, más vemos confirmaciones de nuestras creencias limitantes alrededor nuestro. Así que, ¿Cómo puedo dejar este círculo vicioso? Louise recomienda usar "afirmaciones positivas", las cuales a través de los años se han convertido en su "marca registrada", desde que las puso en prácticamente la mayoría de sus libros para cada ocasión. La repetición, mejor frente al espejo, de las afirmaciones diarias, tales como "Amo a mis padres y los perdono por darme sus problemas", o "Ahora me amo y me perdono por no haberme amado suficiente en el pasado", por ejemplo, nos ayudaría a disolver el resentimiento de nuestro interior. Por otro lado, repetir cientos de veces al día "Me apruebo a mí mismo" tendrá efectos milagrosos en tu autoestima. De hecho, si miramos las afirmaciones diarias más profundamente, pueden parecer menos milagrosas de lo que Louise dice, pero como están basadas en "el poder de la palabra" no es por la repetición que se manifiestan sino de la fe de la persona que las pronuncia. De esta manera, como Louise dice, cualquiera de nosotros puede contribuir a la creación de "un mundo donde es seguro para nosotros amarnos unos a otros. Esto es lo que todos queremos de niños, ser amados y aceptados exactamente como éramos, no cuando somos más altos, o más flacos, o más lindos. Pero no vamos a obtener esto de otras personas hasta que podamos obtenerlo de nosotros mismos. Sin embargo, mi mensaje es siempre el mismo: ámate a ti mismo. Amarte a ti mismo es la cura milagrosa y el camino hacia la paz".